Igual que para las piedras

los pétreos y viejos troncos de los árboles

les indican que están frente a sus antepasados,

igual que para los árboles

los animales son sus ancestros

que evolucionaron hasta dominar el arte de la quietud,

para los animales

los humanos son sus requeteabuelos

que aún caminan torpemente sobre dos patas

y que en lugar de olfatear

están obligados a razonar.

La lógica de la evolución

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