Primero fue que los hijos nacían de los ojos, las lágrimas al caer en tierra se hacían hijos. Pero las riadas se los llevaban o los rebaños los aplastaban.
Segundo era que los hijos nacían de suspiros. Pero lanzados a los vientos, el Sol los desecaba y los pájaros celosos los ahuyentaban.
Tercero entonces decidieron parir hijos besándose en la mar. Pero se perdían entre tanta inmensidad.
Fue entonces que decidieron aventrar a sus hijos en un trago de mar.
Somos nacidos de un desacato.
Per els treballadors i treballadores de l’escorxador Esfosa de Vic i la seva resistència