Con los hombros desenfocados, en su habitual asimetría, el cantautor de cabecera resolvió la incógnita. Ese año 2011 el premio Miquel Martí i Pol a la mejor poesía musicada en lengua catalana no sería
para quién mejor voz regalaba
tampoco para los mejores arreglos ni acordes
y los versos, magníficos, ni le pertenecían a él.
Pero él los escogió, y él los musicó, y él los cantó.
Con ellos quebró el muro más íntimo.
–Tomàs de los Santos, -dijo Lluís Llach– te premiamos por tu don: emocionar.
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6 de Febrero de 2013. Presentación del primer disco de Tomàs de los Santos en Barcelona
