¿Nacemos en el instante preciso en que dejamos atrás el útero de nuestra madre?

¿Nacemos en el momento de la fusión, como dos gotas de agua al encontrarse, de un óvulo con un espermatozoide?

¿Nacemos, tal vez dos veces, cuando son engendradas sendas minúsculas vidas?

¿Nacemos cuando nacieron los cuerpos progenitores de dichas minúsculas vidas?

Y así podemos retroceder hasta afirmar que no nacemos ni morimos,

somos vidas en constante renovación.

La lógica de la vida

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